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Ciclo de conferencias
"El legado de lo efímero" (II)

Calendario:
Del 21 de enero al 14 de octubre de 2025

Lugar:
Sede Universitaria Ciudad de Alicante
C/ Ramón y Cajal, 4
Sala Miguel Hernández

Horario:
A las 19:45 horas, retransmitidas en directo y publicadas en YouTube

Docente y coordinador:
Armando Parodi Arróniz

Organiza:
Sede Universitaria Ciudad de Alicante

Relacionado:
Ciclo de conferencias "El legado de lo efímero" (I)
 


PRESENTACIÓN:

El ciclo de conferencias "EL LEGADO DE LO EFÍMERO" está destinado a recordar a aquellas generaciones de artistas de fogueres alicantinos que ya no nos acompañan, en especial los menos conocidos y los pioneros, aquellos que es de justicia homenajear de algún modo porque, sin ellos, que se atrevieron con un arte nuevo en Alicante, trascendiendo de sus propias profesiones y de su formación, si es que la tenían, no hubiera sido posible que arrancara y fraguara la Fiesta del Fuego en nuestra ciudad.

Ellos trasladaron el testigo de ese "Arte Efímero", de ese polemizado, que no polémico, "Estilo Alicantino", cuajado a base de transmitir en sus fogueres la idiosincrasia de Alicante y los alicantinos, al magnífico elenco de profesionales que hoy distinguen con su arte foguerer la ciudad de Alicante. Y qué mejor modo de homenaje que conocerles mejor, a ellos y a su forma de ver el arte foguerer, de hacerlo evolucionar.

Les debemos nuestro más sincero agradecimiento a todos y cada uno de ellos, porque sin su trabajo, su ingenio y su arte, no hubiera sido posible la Fiesta de Fogueres tal como hoy la conocemos.


PROGRAMA DE SESIONES:



Martes, 21 de enero

LAS SAGAS DE LOS CARRILLO, LOS MINGOT Y LOS RIOJA

  • Miguel Carrillo Soler y su hijo Adrián Carrillo García, familia de grandes escultores alicantinos.
  • La familia de los Mingot, desde plantar en el Ayuntamiento, como José Mingot Cremades, a las fogueretes pioneras de su hijo José Mingot Cours o los premiados ninots de carrer de Mariano Mingot Martínez.
  • Los hermanos Luis y Manuel Rioja Fernández, que crecieron de hacer fogueres infantiles a plantar adultas.

Martes, 25 de marzo

LOS INICIOS DEL ARTE DE LOS CAPELLA

  • Manuel Capella Martínez, polémico patriarca de una gran saga de artistas foguerers y emprendedor por necesidad.
  • Hermanos Capella Guillén: Manuel, Alfonso y Juan, tanto monta, monta tanto, unido equipo de maestros del boceto minucioso y de las explicaciones elaboradas y ocurrentes.
  • Juan Capella Guillén, continuador de la nueva generación de la saga, que supo catalizar el arte de sus hermanos y sería justo merecedor de grandes triunfos.

Martes, 6 de mayo

JAIME GINER Y SU COLABORACIÓN CON GUTIÉRREZ

  • Jaime Giner Palacios, uno de los más importantes artistas de fogueres, pintor brillante, paradójicamente poco valorado y, sin embargo, de los más premiados.
  • José Gutiérrez Carbonell, escultor de amplia trayectoria profesional y compromiso social, con un mordaz sentido de la sátira.
  • Una perfecta simbiosis de pintor y escultor, que se vio reflejada en arte, humor y premios.

Martes, 3 de junio

LOS PROLÍFICOS HERMANOS HERNÁNDEZ GALLEGO

  • Ángel Hernández Gallego, el hermano mayor, que influenciado por Antonio se convirtió en su mejor colaborador.
  • Antonio Hernández Gallego, mano a mano con Ángel, uno de los artistas más prolíficos y talentosos de la década de los cincuenta.
  • “Hernández Gallego”. Aunque así vienen firmadas muchas de sus obras, que salían del mismo taller, hay información suficiente para atribuir cada una a uno de los hermanos, si bien la colaboración entre ellos fue intensa.

Martes, 14 de octubre

MISCELÁNEA DE ARTISTAS FOGUERERS PIONEROS

Un grupo de artistas alicantinos que se atrevieron con un arte todavía nuevo en Alicante, contribuyendo cada uno con su particular estilo, a su desarrollo en las décadas clave de los 40 y 50:

José ALAVÉS LLEDÓ
Manuel ALBERT GONZÁLEZ
Eduardo FUENTES CRUZ
Francisco RUIZ SOLER "Ruiset"
José SIERRA ARQUES


Los cafés de Alicante en el siglo XIX

En la primera quincena de abril de 1928, cerraba sus puertas el que un tiempo fue concurridísimo Café Español, café enclavado en el entonces paseo de los Mártires, actual Explanada de España, uno de los lugares más emblemáticos del Alicante de entonces y de ahora.

No fueron pocas las alusiones a la clausura de este centro de solaz y recreo del Alicante de finales del siglo XIX y primer cuarto del XX, las aparecidas en las páginas de los diarios de la época. Álvaro Botella escribía en las páginas de El Luchador: «En él, hubo una famosa tertulia de escritores y periodistas que influyeron grandemente en la vida de nuestra ciudad. Últimamente conservaba el carácter de los clásicos cafés alicantinos, con sus jugadores de dominó y peñas de amigos. Cosas muy interesantes se podrían escribir de tan popular café, víctima de las nuevas costumbres y aficiones». Del mismo modo, en El Correo, Manuel de Elizaicin confirmaba todo lo anterior, haciendo hincapié en los mismos motivos de la desaparición del famoso café alicantino.

Este suceso sería, además, el móvil que indujo a Francisco Montero Pérez a plasmar en las páginas de varios números de El Luchador del mes de mayo del mismo año, sendas entregas dedicadas a hacer un justo recordatorio de los principales establecimientos de este tipo que existieron en Alicante en el siglo XIX. En ellas está basado este artículo.

La instalación de los cafés en nuestra ciudad coincide con la definitiva implantación en España del régimen constitucional, si bien antes de esta época existía en Alicante alguna reducida y antihigiénica planta baja, cuyo mobiliario se reducía a un corto número de modestas mesas con sus correspondientes sillas de anea y servicio de cristal y loza de Manises, y que tomaba el pomposo nombre de «café». Pero está claro que a estos establecimientos no se les podía considerar como tales, especialmente si los comparamos, no ya con los actuales, sino con los que se comentan a continuación, pues se trataba de sitios en los que solo se servía esta bebida y, a lo sumo, para recreo de los que a los mismos acudían, se les facilitaba una baraja.


En un Alicante cuya población rondaba los 15.000 habitantes, coexistían tan solo cuatro o cinco centros de este tipo en todo el casco de la población, no muy bien vistos por la ciudadanía general, y con un escaso número de contertulios, lo que impedía la proliferación de estos mal llamados cafés. Y a ello no contribuía precisamente la manera tan estrecha de interpretarse en nuestra ciudad las atribuciones concedidas a los alcaldes corregidores, por lo que al orden público se refería, pues solo se permitía que los cafés tuviesen sus puertas abiertas hasta las nueve de la noche en invierno y hasta las once en verano, trancurridas las cuales, el infortunado que topaba con la ronda nocturna y esta averiguaba que salía de un café, se hacía acreedor de una considerable multa. Por si esto no era suficiente, las gentes de entonces no miraban con buenos ojos a los tertulianos habituales de los cafés, pues pensaban que «mientras atendían a las expansiones del cuerpo, olvidábanse de rendir culto a las del espíritu».

El puerto romano de la Albufereta

Hace tiempo, el azar me llevó a leer un pequeño artículo de EuropaPress en el que se afirmaba que las excavaciones en Lucentum, llevadas a cabo por el Museo Arqueológico de Alicante (MARQ) en el yacimiento del Tossal de Manises, junto a la alicantina playa de la Albufereta, indicaban que fue fundada por los cartaginenses en el siglo III a. C., a pesar de que lo que a todos nos suena es su importancia estratégica durante la dominación romana.

Lo que ocurre es que hay veces que, tras tantos titulares de prensa, a uno le hace pensar si nos encontramos ante nuevos secretos a voces, de tantos que se han ido publicando de tiempo en tiempo, como ahora veremos. De todas formas, ¿quién sabe?, igual es posible que los hallazgos arqueológicos en el Tossal de Manises nos deparen algún día que nos encontramos, en realidad, ante la mítica Akra Leuké de las antiguas crónicas griegas. Pero, de momento, nos seguimos situando en el terreno de la historia-ficción.

Recreación virtual de la ubicación de Lucentum y su entorno

La cuestión es que me hizo recordar que, en un magnífico artículo de Rubén Bodewig Belmonte titulado El yacimiento submarino de la Albufereta, me permití insertar un comentario en el que afirmaba que nunca entenderé que nos quieran «vender» en medios de comunicación determinados descubrimientos, cuando no son tales. Así, hacía referencia, por ejemplo, al bombo y platillo que le dieron al supuesto «hallazgo» del Torreón de San Francisco, cuando fue encontrado durante las obras de encauzamiento de las aguas pluviales en la Rambla y la Explanada, mientras estaba sobradamente descrita dicha torre en numerosos documentos históricos de Alicante sobre el antiguo recinto amurallado, así como el «descubrimiento» de la Puerta del Mar de nuestra ciudad, en obras de acondicionamiento de la calzada peatonal anexa a la Explanada de España. Bastaría consultar, por ejemplo y sin ir más lejos, el libro de Pablo Rosser Limiñana titulado Nace una ciudad. Origen y evolución de las murallas de Alicante (Concejalía de Cultura, 1995).

Añadía, a continuación, en mi comentario, que ocurrió algo similar con el puerto romano de la Albufereta, cuando se afirmó en los medios de comunicación que se había descubierto sus restos durante las obras de encauzamiento del barranco del Juncaret. A este respecto, terminaba diciendo que guardo un pequeño libro en mi biblioteca de documentos antiguos de Alicante, en el que Francisco Figueras Pacheco, autor del mismo, describía estos restos pormenorizadamente: El antiguo puerto interior de la Albufereta de Alicante. Descubrimiento y descripción (Gráficas Moscat, 1955).

¿Existe el «Estilo Alicantino»?

Muchas han sido las veces que se me ha planteado esa pregunta, bien en el transcurso de una conversación, bien en un foro de opinión o debate, o bien en las redes sociales. Buena pregunta, siempre generadora de polémica, que, bajo mi punto de vista, dependiendo del enfoque que le demos, podría responder sí y no. Trataré de exponer mi percepción al respecto.

Desde los primeros compases de Les Fogueres de Sant Joan, los foguerers, dejando a un lado el incuestionable hecho de que fuera una fiesta importada de Valencia, a imagen y semejanza de Las Fallas, hemos querido diferenciarnos de ellas, como viene teniendo costumbre el menfotismo alicantino en cualquier aspecto que se nos presenta, y en la Fiesta del Fuego no iba a ser menos. Pero estéticamente hablando, en el arte efímero no hizo falta demasiados esfuerzos, porque tal diferenciación vino de forma natural. La Fiesta alicantina estaba fundamentalmente en manos de pintores y cartelistas, mientras la valenciana lo estaba básicamente en las de escultores, por lo que no era extraño que prevalecieran las superficies planas ampliamente decoradas con pinturas, frente a los grandes volúmenes y los buenos acabados.

Foguera Benito Pérez Galdós 1931. Gastón Castelló. «Estilo Alicantino».
Una muestra de la presencia del «Art Déco» en fogueres de los años 30.

La irrupción del arte gastoniano en los años 30, especialmente los de la II República Española, que tanto ha sido calificado con la tan traída y llevada etiqueta de «Estilo Alicantino», hay que analizarlo desde dos puntos de vista muy diferentes. Una cosa es que la poderosa atracción que ejercía el arte de Gastón Castelló en estos primeros compases de Les Fogueres, sentara cátedra y tendencia artística entre los artistas coetáneos, y otra que esa estética fuera un estilo propio de nuestra fiesta. El «Art Déco» no era patrimonio exclusivo de Gastón, era la directriz artística predominante, y, como tal, también tenía sus manifestaciones en los monumentos falleros de la época, no solo en los foguerers.

Joaquín Santo. Objetivo, minucioso... amigo

Artículo publicado en el llibret 2025 de la Foguera Avenida de Lóring-Estación

Pensar en Joaquín Santo Matas y en escribir sobre él se convierte en una curiosa paradoja. No me resulta fácil hacerlo acerca de mi relación con él porque no fue ni tan extensa ni tan intensa, pero a la vez, podría decir tantas y tantas cosas puesto que, a pesar de ello, marcó profundamente mi vida. Así que voy a aprovechar la oportunidad de hacerlo y lo voy a intentar transmitir en estas páginas dedicadas a él, se lo debo.

No recuerdo exactamente cuándo y dónde tuve la fortuna de saludarle por primera vez, pero enseguida me di cuenta de que era una de esas escasas personas de las que la sensación que percibes es de conocerla desde siempre. Había pasado ya su etapa de diputado en las Cortes Valencianas, y muy probablemente sería en el Archivo Municipal de Alicante, AMA, al que si no recuerdo mal estaba vinculado de algún modo, y yo aprovechaba cualquier hueco para investigar en lo que todavía ni yo mismo sabía que iba a ser mi primer libro, así que coincidía bastante con él.

Dado que en esa misma época, los primeros años dos mil, yo vivía inmerso en mi primera etapa en la Delegación de Cultura de la entonces Comissió Gestora de les Fogueres de Sant Joan, hoy Federació, tuve oportunidad de ofrecerle participar de jurado en el Certamen de Llibrets y en la Exposición del Ninot. Se percibían ya algunas de las muchas virtudes que acompañaban a Joaquín, su disponibilidad incondicional, su empatía, su objetividad y minuciosidad, las ganas de establecer lazos de amistad, ganas que me contagió, sintiéndome muy cómodo con él desde el primer día que le traté, tal como adelantaba antes, como si le conociera de mucho tiempo atrás. Más adelante, su participación en certámenes dirigidos por mí desde la Comissió Gestora se hizo bastante habitual, siempre sin pegas, accediendo a la primera y siendo uno más, aunque no podía evitar ser referencia a la hora de dar sus observaciones y opiniones, pues su solidez de criterio era sobradamente conocida.

El año 2003 ambos iniciábamos nueva etapa, yo en la Asesoría de Cultura de la Comissió Gestora, lo que me liberaba un poco para intensificar mi investigación, y Joaquín al frente del Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert. Cada vez que coincidía con él en el Archivo Municipal, en alguna de mis visitas al Instituto en las que aprovechaba para saludarle, pues siempre que estaba me recibía con agrado, o en alguno de sus actos culturales multitudinarios, pues su tirón era verdaderamente asombroso, siempre me preguntaba cómo iban mis investigaciones y me empezó a inculcar la posibilidad de darle forma de libro, cuando inicialmente solo iban a ser tres entregas de llibret para una de las comisiones de foguera más punteras en la época. Recuerdo en concreto una conferencia que dio en el Casino de Alicante, que tuve que escucharla de pie ya que estaba abarrotado el salón, algo habitual en las intervenciones culturales de Joaquín, algo que siempre me ha causado una mezcla de admiración y sana envidia.

Al final, cuajó la idea de darle forma de libro y, como no podía ser de otro modo, le ofrecí que me lo prologara, algo a lo que no solamente accedió, sino que para mi asombro me dio las gracias efusivamente. Una personalidad de la cultura alicantina dando las gracias a una persona que no había publicado más que artículos y organizado certámenes, sin más trascendencia que el ámbito festero y poco más.

Llegado 2009, yo ya estaba desvinculado de la Comissió Gestora, aunque obviamente me mantenía dentro del mundo de la Cultura, tanto en lo que concernía a Fogueres como también a mi otro tema, Nueva Tabarca, donde están mis raíces, algo que, por cierto, en cuanto Joaquín me conoció y supo mi apellido dio por hecho, no sin razón, interesándose también por mis actividades relacionadas con nuestro barrio insular. Pero ese año 2009 llegó también para Joaquín una dolorosa e injustificada destitución en su magnífica labor al frente de la entidad cultural de la Diputación Provincial que dirigía. Intereses personales, más que políticos, sin criterio ninguno y solo buscando trato de favor, que ya la prensa de entonces recogió no sin la contundencia que debiera, interrumpieron una labor impoluta que estaba enriqueciendo la cultura alicantina año a año. Siempre recordaré la conversación que mantuvimos, de nuevo en el Archivo Municipal, en la que empaticé con Joaquín y su indignación como nunca me había ocurrido con nadie, y sé que lo apreció y valoró. Joaquín a veces era tan transparente que hablaba hasta más de lo prudente, sin malicia pero con la objetividad que le caracterizaba, aunque en ese caso le afectara personal y profesionalmente a él. Y tuvo un detalle que no olvidaré, pues me dijo que eso no cambiaba su compromiso conmigo y con mi libro, teniendo incluso la iniciativa de, conjuntamente con la comisión de la foguera destinataria de esa trilogía origen del libro, cuya primera entrega también prologó, ayudar a buscar patrocinio para su publicación.