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El legado de lo efímero:
Manuel Albert González

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Manuel Albert González (Aranjuez, 1907 - Alicante, 1994)
7 años en activo
9 fogueres plantadas
4 monumentos en el Ayuntamiento
1 primer premio

Cursó estudios pictóricos en la Escuela de Artes y Oficios de Alcoy, especializándose en la pintura de paisajes. En Alicante se dedicó a actividades publicitarias y decoración mural, obteniendo varios premios como cartelista. En el Ateneo de Alicante, contacta y crea una fuerte amistad con Melchor Aracil. Desde un principio estuvo también vinculado a Gastón Castelló, y no solo artísticamente, ya que fue durante un tiempo su administrador, en concreto en los años cuarenta, durante los que, de forma simultánea, realizó la primera mitad de su corta producción como artista foguerer, pues solo plantó nueve fogueres que, por lo general, contenían simetrías y superficies planas integradas en el entorno plástico predominante. En esa época, compartía un estudio con los mencionados Gastón Castelló y Melchor Aracil, por el que pasarían grandes figuras del arte foguerer, como Ramón Marco, José Gutiérrez, Otilio Serrano y Julio Esplá. La segunda etapa se desarrollaría de 1961 a 1964, con cuatro monumentos consecutivos en la plaza del 18 de Julio, actual plaza del Ayuntamiento.

Debutaría en 1943 con dos monumentos, uno de los cuales, Soñar no cuesta nada, sería Primer Premio de Segunda Categoría (Primo de Rivera-Camarada Maciá), pese a sufrir los efectos de la censura. Albert fue uno de los partícipes de la famosa foguera colectiva de 1944, ¡Cuidado con nuestro barrio! (Plaza del Puente), también premiada, que reunió a los grandes valores de la plástica con que contaba Alicante en la mencionada década de los cuarenta: Emilio Varela, Gastón Castelló, Daniel Bañuls, Miguel Abad Miró, Adrián Carrillo, Melchor Aracil, José Gutiérrez y el propio Manuel Albert.

En 1947, Manuel Albert consiguió su primer premio por un cartel anunciador de Fogueres. Durante más de una década, sus éxitos cartelísticos, no solo foguerers, sino también para la Semana Santa, la Feria de Albacete y la Exaltación Cervantina de Ciudad Real, se sucederán, consiguiendo ser reconocido como uno de los principales artistas en esta vertiente de toda la historia de nuestra Fiesta, con nueve primeros premios y siete segundos, haciendo incluso doblete. Sus trazos sencillos, sus personajes y símbolos costumbristas, sus colores simples y atrayentes, marcaron no solo la iconografía ligada a estos carteles, sino también la estética y la plástica de los monumentos foguerers. En cierto modo, representó una prolongación pictórica del estilo gastoniano, inspirando a muchos de los artistas posteriores, tales como Francisco Ruiz «Ruiset» y Otilio Serrano «Oti», su principal discípulo.


Una buena muestra de ese traslado estético de sus triunfos como cartelista, la encontramos en los cuatro citados monumentos de su segunda etapa como artista foguerer, consecutivamente plantados frente al Ayuntamiento, que quedan como su aportación más personal, una de las tentativas más renovadoras surgidas en la estética foguerera en los años sesenta. Tanto es así, que se adelantó a su propio tiempo, incorporando nuevos materiales y técnicas, como el uso del corcho y el táblex, así como elementos del arte pop y de la decoración. Sus ninots, que volvían a estar vestidos con tela y, en ocasiones, pelucas, poseían movimiento gracias a pequeños motores interiores. Un claro ejemplo de esa estética lo encontramos en los conjuntos de figuras geométricas de su foguera de 1961, «El circo de la vida», premiado por la Cámara de Comercio, que serían muy populares a la vuelta de un cuarto de siglo. Por su intento de renovación de estilo, predominando una horizontalidad que combinaba el surrealismo con la estética de los años treinta, recibiría una Mención Honorífica en 1963.

A partir de entonces, su vinculación con Les Fogueres se concretaría a algunas portadas de barraca y colaboraciones anónimas, fundamentalmente en obras de Otilio Serrano, centrándose en la pintura comercial y publicitaria, lo que hoy denominaríamos «diseño gráfico». En los años ochenta, participó en dos ediciones del concurso de maquetas de fogueres experimentales que convocaba la Diputación Provincial, dejando patente que su creatividad seguía intacta. Años después de fallecer, recibiría un merecido homenaje tras un injusto olvido, con la concesión del Emblema d'Or Honorífic de les Fogueres en 1988.

1943 BENALÚA - «Pompas de jabón».


1943 PRIMO DE RIVERA-CAMARADA MACIÁ - «Soñar no cuesta nada», 1.er Premio de 2.ª Categoría.


1944 PLAZA DEL PUENTE - «¡Cuidado con nuestro barrio!» (colectiva), 3.er Premio de Categoría B.


1944 PRIMO DE RIVERA-CAMARADA MACIÁ - «Mes que agulla en un paller...», 3.er Premio de Categoría A.


1946 HERNÁN CORTÉS - «El álbum de fotografías».


1961 PLAZA 18 DE JULIO - «El circo de la vida», Premio Cámara de Comercio.


1962 PLAZA 18 DE JULIO - «Nada nuevo bajo el sol».


1963 PLAZA 18 DE JULIO - «Si las mujeres mandasen», Mención Honorífica.


1964 PLAZA 18 DE JULIO - «Exaltación de la provincia».



1 comentario:

  1. Lo recuerdo como un hombre amable aunque con un poco de mal genio. Llamaba a su compañera (o su mujer, de eso ya no me acuerdo) "la Senyoreta" con la que vivía en Virgen del Remedio. Contaba anécdotas de los tiempos en los que hacía decorados para las películas, recuerdo los problemas que tenía Lola Flores para repetir los bailes porque no podía: tan de dentro le salía que siempre era distinto. F.

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