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5 de diciembre de 2014

El legado de lo efímero:
Miguel Carrillo Soler

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Miguel Carrillo Soler (Relléu, 1873 - Alicante, 1935)
4 años en activo
5 fogueres plantadas

Artista artesano, que lo mismo practicaba la pintura que la escultura. En escultura, faceta ésta que más practicó en su taller de la calle San Nicolás, tuvo como profesor al escultor Ruidavés, cuyas imágenes y pasos de Semana Santa desfilaban en Crevillente y otros lugares de la provincia. Aficionado a la música, que también practicaba, fue fundador y subdirector de «La Wagneriana», agrupación musical alicantina de pulso y púa. Hizo talla en madera, pintura, restauraciones y toda clase de trabajos artísticos. En Sant Joan d’Alacant se conserva un retrato del Doctor Esquerdo tallado en madera de boj.

Al iniciarse les Fogueres de Sant Joan, aunque ya le cogiera con cierta edad, Miguel Carrillo, al igual que la mayor parte de los artistas alicantinos, construyó varios monumentos foguerers entre los años 1928 y 1931. En el primero de estos años tuvo problemas con la censura, en la foguera que plantara en Alfonso el Sabio, entre las confluencias con las calles San Vicente y Díaz Moréu, monumento sencillo, casi esquemático, que erróneamente siempre se ha atribuido al Mercado, cuya primera comisión realmente se constituiría de cara al ejercicio siguiente. Y en el último de los citados años, pretendió plantar una foguereta y varios grupos callejeros anunciadores en diversos puntos del centro de la ciudad, pero el permiso fue denegado por el Ayuntamiento, salvo que pagara una suma importante, ya se consideró que lo hacía con fines lucrativos.

Jamás fue premiado pero, paradójicamente, fue profesor de gran cantidad de artistas foguerers que triunfarían con sus obras. Fue padre del escultor y también artista foguerer, Adrián Carrillo García.

Esta es su breve pero significativa obra:

26 de noviembre de 2014

El legado de lo efímero:
Ángel Berenguer Jerez

(Alicante, ¿? - 1950)
7 años en activo
11 fogueres plantadas
1 monumento en el Ayuntamiento 
1 ninot indultat
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Hijo de Ángel Berenguer Soler, aficionado a la construcción de ninots de carrer, como el que realizara en la calle Alcalá Galiano en 1930, le cogió el gusto a Les Fogueres ayudando a su padre. Fotógrafo, su verdadera profesión, y pintor, en su juventud asiste a las clases de dibujo y pintura en la Escuela de Artes y Oficios de Alicante, donde obtendría varios diplomas.

En la primera fase de su producción de fogueres, desde 1932 hasta 1936, trabajó solo, obteniendo en 1936 su único ninot indultat con la figura del Gran jefe indio (Carolinas Bajas-Oeste) y, a partir de 1941, colabora con el dibujante y también pintor José Navarro Pérez, más conocido por el seudónimo con el que firmaba sus obras, «Jota Ene», con quien obtuvo, en su primer año de colaboración, su único premio de cierta relevancia, con la foguera Su Majestad el Fútbol (Plaza 18 de Julio), Tercer Premio de Primera Categoría.

Estuvo en activo hasta 1944, y su corta producción se caracteriza, fundamentalmente, por amplias superficies de formas rectilíneas y estilo sobrio, algo más enriquecido en sus obras en colaboración con Navarro:

17 de noviembre de 2014

El legado de lo efímero:
Manuel Albert González

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Manuel Albert González (Aranjuez, 1907 - Alicante, 1994)
7 años en activo
9 fogueres plantadas
4 monumentos en el Ayuntamiento
1 primer premio

Cursó estudios pictóricos en la Escuela de Artes y Oficios de Alcoy, especializándose en la pintura de paisajes. En Alicante se dedicó a actividades publicitarias y decoración mural, obteniendo varios premios como cartelista. En el Ateneo de Alicante, contacta y crea una fuerte amistad con Melchor Aracil. Desde un principio estuvo también vinculado a Gastón Castelló, y no solo artísticamente, ya que fue durante un tiempo su administrador, en concreto en los años cuarenta, durante los que, de forma simultánea, realizó la primera mitad de su corta producción como artista foguerer, pues solo plantó nueve fogueres que, por lo general, contenían simetrías y superficies planas integradas en el entorno plástico predominante. En esa época, compartía un estudio con los mencionados Gastón Castelló y Melchor Aracil, por el que pasarían grandes figuras del arte foguerer, como Ramón Marco, José Gutiérrez, Otilio Serrano y Julio Esplá. La segunda etapa se desarrollaría de 1961 a 1964, con cuatro monumentos consecutivos en la plaza del 18 de Julio, actual plaza del Ayuntamiento.

Debutaría en 1943 con dos monumentos, uno de los cuales, Soñar no cuesta nada, sería Primer Premio de Segunda Categoría (Primo de Rivera-Camarada Maciá), pese a sufrir los efectos de la censura. Albert fue uno de los partícipes de la famosa foguera colectiva de 1944, ¡Cuidado con nuestro barrio! (Plaza del Puente), también premiada, que reunió a los grandes valores de la plástica con que contaba Alicante en la mencionada década de los cuarenta: Emilio Varela, Gastón Castelló, Daniel Bañuls, Miguel Abad Miró, Adrián Carrillo, Melchor Aracil, José Gutiérrez y el propio Manuel Albert.

En 1947, Manuel Albert consiguió su primer premio por un cartel anunciador de Fogueres. Durante más de una década, sus éxitos cartelísticos, no solo foguerers, sino también para la Semana Santa, la Feria de Albacete y la Exaltación Cervantina de Ciudad Real, se sucederán, consiguiendo ser reconocido como uno de los principales artistas en esta vertiente de toda la historia de nuestra Fiesta, con nueve primeros premios y siete segundos, haciendo incluso doblete. Sus trazos sencillos, sus personajes y símbolos costumbristas, sus colores simples y atrayentes, marcaron no solo la iconografía ligada a estos carteles, sino también la estética y la plástica de los monumentos foguerers. En cierto modo, representó una prolongación pictórica del estilo gastoniano, inspirando a muchos de los artistas posteriores, tales como Francisco Ruiz «Ruiset» y Otilio Serrano «Oti», su principal discípulo.

14 de noviembre de 2014

«La Foguera de Tabarca» cumple 4 años

 
«La Foguera de Tabarca» hoy cumple 4 años, por lo que es para mí prioritario agradeceros a seguidores y amigos que hayáis hecho realidad las cerca de 87.700 visitas, repartidas entre más de 23.000 lectores de 97 países, y, en el caso de España, de todas y cada una de sus provincias.

De cara al 5.º Aniversario, se verá superado el centenar de artículos (a fecha de hoy 94 publicados), las 100.000 visitas y los 25.000 lectores de, probablemente, un centenar de países. Son retos alcanzables, que serán dignos de tal efemérides.

Gracias, de nuevo y por todo ello, por vuestro interés en mi blog, así como en sus páginas en facebook, twitter y google+.

12 de noviembre de 2014

El legado de lo efímero:
Domingo Tafalla Navarro

(Alicante, 1899 - ¿?)
8 años en activo
14 fogueres plantadas
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Fueron sus primeros estudios dirigidos por el pintor Pericás. Luego, continuó su formación en la Lonja de Barcelona y, por último, en la Escuela de Artes y Oficios de Bilbao. En Melilla fue profesor de modelado en la Escuela de Trabajo, y en ella realizó un gran mapa de España como obra docente, inspirado en los sistemas pedagógicos del Padre Manjón. Son algunas de sus obras: Monumento a las víctimas del Monte Arruit, ganada en concurso nacional y fundida en bronce en Hamburgo, estando emplazada en Zeluán; placa en bronce simbolizando a Vizcaya, Cabeza de Cristo, y Don Quijote y Sancho Panza, en el Certamen de Trabajo y Arte de Bilbao; Relieve de la Santísima Faz, en la I Exposición de Arte de la Diputación de Alicante. Su producción —pintura, cerámica, escultura— fue copiosa, especializándose en miniaturas navales.

Su carrera como artista de fogueres, escasamente galardonada, comenzó en 1933 con tres fogueres en colaboración con Antonio Marco Cecilia, de cuidadosos y detallados bocetos de grandes proporciones en papel vegetal, destacando Hace falta una idea (Alfonso el Sabio-Quintana), Tercer Premio de Categoría B, que tenía movimiento y efectos de luz.

Tras continuar en solitario un año, se abre un paréntesis hasta 1943, año en que retoma su trabajo foguerer de forma ininterrumpida hasta 1947. Como anécdotas cabe destacar el diseño que realizó de un grupo de ninots de carrer en 1944, así como su último trabajo, Lo que el viento se llevó (Calvo Sotelo), que lo hizo en 1950 tras unos ejercicios sin plantar, en colaboración con A. G. Lloréns y Manuel Baeza Sánchez.

Fogueres plantadas:

7 de noviembre de 2014

Los cafés de Alicante en el siglo XIX

En la primera quincena de abril de 1928, cerraba sus puertas el que un tiempo fue concurridísimo Café Español, café enclavado en el entonces paseo de los Mártires, actual Explanada de España, uno de los lugares más emblemáticos del Alicante de entonces y de ahora.

No fueron pocas las alusiones a la clausura de este centro de solaz y recreo del Alicante de finales del siglo XIX y primer cuarto del XX, las aparecidas en las páginas de los diarios de la época. Álvaro Botella escribía en las páginas de El Luchador: «En él, hubo una famosa tertulia de escritores y periodistas que influyeron grandemente en la vida de nuestra ciudad. Últimamente conservaba el carácter de los clásicos cafés alicantinos, con sus jugadores de dominó y peñas de amigos. Cosas muy interesantes se podrían escribir de tan popular café, víctima de las nuevas costumbres y aficiones». Del mismo modo, en El Correo, Manuel de Elizaicin confirmaba todo lo anterior, haciendo hincapié en los mismos motivos de la desaparición del famoso café alicantino.

Este suceso sería, además, el móvil que indujo a Francisco Montero Pérez a plasmar en las páginas de varios números de El Luchador del mes de mayo del mismo año, sendas entregas dedicadas a hacer un justo recordatorio de los principales establecimientos de este tipo que existieron en Alicante en el siglo XIX. En ellas está basado este artículo.

La instalación de los cafés en nuestra ciudad coincide con la definitiva implantación en España del régimen constitucional, si bien antes de esta época existía en Alicante alguna reducida y antihigiénica planta baja, cuyo mobiliario se reducía a un corto número de modestas mesas con sus correspondientes sillas de anea y servicio de cristal y loza de Manises, y que tomaba el pomposo nombre de «café». Pero está claro que a estos establecimientos no se les podía considerar como tales, especialmente si los comparamos, no ya con los actuales, sino con los que se comentan a continuación, pues se trataba de sitios en los que solo se servía esta bebida y, a lo sumo, para recreo de los que a los mismos acudían, se les facilitaba una baraja.

En un Alicante cuya población rondaba los 15.000 habitantes, coexistían tan solo cuatro o cinco centros de este tipo en todo el casco de la población, no muy bien vistos por la ciudadanía general, y con un escaso número de contertulios, lo que impedía la proliferación de estos mal llamados cafés. Y a ello no contribuía precisamente la manera tan estrecha de interpretarse en nuestra ciudad las atribuciones concedidas a los alcaldes corregidores, por lo que al orden público se refería, pues solo se permitía que los cafés tuviesen sus puertas abiertas hasta las nueve de la noche en invierno y hasta las once en verano, trancurridas las cuales, el infortunado que topaba con la ronda nocturna y esta averiguaba que salía de un café, se hacía acreedor de una considerable multa. Por si esto no era suficiente, las gentes de entonces no miraban con buenos ojos a los tertulianos habituales de los cafés, pues pensaban que «mientras atendían a las expansiones del cuerpo, olvidábanse de rendir culto a las del espíritu».

4 de noviembre de 2014

El legado de lo efímero:
Juan Esteve García

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Juan Esteve García (Alicante, 1890 - ¿?)
11 años en activo
26 fogueres plantadas
1 monumento en el Ayuntamiento
2 ninots indultats

Aficionado a la escultura y al modelado desde niño, tuvo por primer profesor al escultor alicantino Rafael Reus. En Barcelona se perfeccionó con el escultor catalán José Company, y en la Escuela de Bellas Artes, donde obtuvo Medalla de Plata. De regreso a Alicante, se dedicó a trabajos de modelado y a la escultura por cuenta ajena, para todos aquellos que requerían sus servicios. Es autor del panteón que, por suscripción popular, se construyó en el cementerio de Nuestra Señora del Remedio de Alicante, para el infortunado diestro alicantino, muerto en la plaza de toros de Inca, Ángel Celdrán Carratalá. Durante cinco años estuvo empleado en la Escuela Profesional de Bellas Artes de Alicante, cargo que abandonó por enfermedad.

Artista foguerer desde la creación de la Fiesta, con «Escena picaresca» (Plaza Reina Victoria 1928, actual Calvo Sotelo), además de trabajar en solitario colaboró con otros artistas como Lorenzo Aguirre, Heliodoro Guillén, Gastón Castelló, José Barahona y Ángel Berenguer, aunque únicamente firmaría con Francisco Muñoz Gosálbez. Sin embargo, sería su hermano Gaspar (1891-1951) su más directo colaborador en trabajos de fogueres, hasta el punto de firmar con frecuencia como Esteve Hermanos.

Su carrera se desarrolló fundamentalmente hasta la contienda nacional, pues apenas realizó fogueres con posterioridad a la misma, en concreto hasta 1941. Dos de sus ninots fueron indultados: Tiruliqui en 1932 (Pascual Pérez-Torrijos) y Dolçainer Talento en 1940 (San Fernando). Y no se ciñó únicamente al monumento foguerer, sino que también hizo portadas de barraca (Peña «Los Gorilas» 1933 y Peña «Un día... un día es» 1935, ambas como Esteve Hermanos), e incluso ninots de carrer (Alfonso el Sabio-San Vicente 1932; Asociación de la Prensa 1934, como Esteve Hermanos). Aunque poco premiado, y zarandeado con cierta frecuencia por la censura, fue un artista muy querido y apreciado por la familia festera. Esta es su obra completa: