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Bloqueo y rendición de Nueva Tabarca

No había dado tiempo a los pacíficos habitantes de Nueva Tabarca, a recuperarse del penoso espectáculo de los fusilamientos de los presos carlistas el 12 de noviembre de 1838, cuando unos años después, en 1844, la pequeña guarnición que custodiaba la isla se adhería al pronunciamiento liberal que, dirigido por el coronel comandante de carabineros Pantaleón Boné, había estallado en Alicante el 28 de enero de ese mismo año.

Así, a raíz del levantamiento del coronel Boné y de muchos alicantinos contra la intolerancia y la reacción, la guarnición de Tabarca se puso del lado de los liberales. Desde allí, los cañones hostigaron las naves enemigas que solían fondear en la rada de Santa Pola, en donde se encontraban los servicios de avituallamiento y aduanas. Tal y como se desprende del parte recibido en el Ministerio de Marina, Comercio y Gobernación de Ultramar, librado por el vapor Isabel II, las bajas y estropicios que causaban los partidarios del pronunciamiento era de bastante consideración.

Vapor de ruedas Isabel II
(Pintura: Rafael Monleón)

Pero el pronunciamiento de Nueva Tabarca fue acallado a los pocos días por el comandante de las fuerzas navales que operaban en aguas alicantinas, Luis Hernández-Pinzón y Álvarez de Vides (1816-1891), al mando del citado vapor Isabel II y una pequeña flota.

Descendiente directo de los Pinzón descubridores de América, Luis Hernández-Pinzón fue el responsable del bloqueo de la ciudad y puerto de Alicante cuando se declaró la rebelión de Levante, teniendo que batirse con la artillería del Castillo de Santa Bárbara, apresando el falucho África, y tras duro combate poniendo en fuga los buques Plutón y Proserpina, tripulados por rebeldes.

Almirante Luis Hernández-Pinzón y Álvarez de Vides
(Museo Naval de Madrid)

Todo se resolvió en pocos días. En el parte al que hemos hecho alusión, que está fechado el 13 de febrero de 1844 y se publicó en La Gaceta de Madrid el 21 del mismo mes, Hernández-Pinzón informaba por escrito al Ministerio de Marina de la rendición de la isla Nueva Tabarca con estas palabras:
Vapor Isabel II.-
Comandancia de las fuerzas navales del bloqueo de Alicante.-

Excelentísimo Señor:

Al amanecer de hoy, salía de Santa Pola con el objeto de dar una vuelta sobre la plaza de Alicante, y a mi regreso, dispuesto como estaba a vengar la sangre que los cobardes asesinos de la isla de Tabarca habían hecho derramar a mis subordinados, me fui aproximando a ella por ver si podía efectuar algún desembarco, pero considerando prudente esperar a estar enterado de sus verdaderas posiciones y de su fuerza, determiné empezar a cañonearla.


A poco, vi que se sometían arriando el pabellón español e izando una bandera blanca, por lo que en el momento, echando el primer bote al agua y con gente armada, me dirigí con las debidas precauciones a tomar posesión de ella.

A mi llegada encontré existir sólo en aquel punto el gobernador y la gente del pueblo, que humillada se disculpaba manifestando que una compañía del Provincial de Valencia, salida de Alicante para apoderarse de Santa Pola, con la gente de dos faluchos guardacostas los amenazaron y sujetaron, de modo que no pudieron cumplir como manda Su Majestad.

A pesar de estas disculpas, reconvine severamente al gobernador, amenazando a los demás con el castigo a que se harían acreedores, si en lo sucesivo se dejaban sorprender por esa turba de malhechores.

Allí supe que los sediciosos, en el momento de mi retirada, procedieron a comunicar con el Excmo. Señor Capitán General, que me mandaba avisar de su llegada a Santa Pola, y con este objeto y al mismo tiempo que yo disponía que todas las fuerzas útiles saliesen y estrechamente bloqueasen la isla, se apresuraron a marcharse en lanchillas y llenos de terror. Así es que, desgraciadamente, a la llegada de dichas fuerzas ya no estaban en la isla, y el bloqueo de toda la noche, bastante dificultoso por lo fuerte del viento, fue casi infructuoso.

Después reconocí detenidamente los fuertes, y encontré dos cañones de a veinticuatro en la torre y cuatro de a doce y ocho en el fuerte.

Todo lo que me apresuro a poner en el superior conocimiento de V.E. en cumplimiento de mi deber. Dios guarde a V.E. muchos años.

A bordo del expresado, en el fondeadero de Santa Pola, 13 de febrero de 1844

Excmo. Señor: Luis Hernández-Pinzón.-
Excmo. Señor Secretario de Estado y del Despacho de Marina.-

¿Para qué añadir nada, si estas palabras hablan por sí solas? Poco después, la isla perdió su condición de plaza militar.

Luis Hernández-Pinzón y Álvarez
(Foto: huelvainformacion.es)

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